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title: "TissueTinker investiga la posibilidad de imprimir en 3D los tratamientos oncológicos"
url: https://www.voxelmatters.com/es/tissuetinker-investiga-la-posibilidad-de-imprimir-en-3d-los-tratamientos-oncologicos/
date: 2025-07-06
modified: 2025-07-06
lang: es
author: "Edward Wakefield"
description: "Según la Universidad McGill, TissueTinker utiliza la bioimpresión en 3D para revolucionar los ensayos de medicamentos contra el cáncer y sustituir métodos ya obsoletos como los ensayos con animales y..."
categories:
  - "Biofabricación"
  - "Bioimpresión"
  - "Investigación y educación"
tags:
  - "future"
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# TissueTinker investiga la posibilidad de imprimir en 3D los tratamientos oncológicos

[Según la Universidad McGill](https://healthenews.mcgill.ca/can-3d-printers-help-find-a-cure-for-cancer/), TissueTinker utiliza la bioimpresión en 3D para revolucionar los ensayos de medicamentos contra el cáncer y sustituir métodos ya obsoletos como los ensayos con animales y los cultivos celulares en 2D. Los modelos tradicionales no consiguen imitar la complejidad de los tumores humanos, lo que contribuye a que el número de fármacos contra el cáncer que superan las pruebas preclínicas pero fracasan en la fase de ensayos con humanos sea extraordinariamente alto —llegando a superar el 90%—.

[TissueTinker, que recientemente ha sido galardonada con el Fondo para la Innovación McGill (FIM)](https://www.voxelmatters.directory/company/tissuetinker/), ha decidido abordar este problema de manera frontal. La empresa ha creado unos modelos de tumores en miniatura utilizando la tecnología de impresión 3D —[concretamente, una biotinta](https://www.voxelmatters.com/scientists-enhance-nutrient-supply-in-3d-printed-bioinks/)— capaces de reproducir tejidos humanos sanos y enfermos. Estos tumores impresos tienen unas dimensiones de tan solo 300 micras, el «tamaño ideal», según el cofundador de la *startup*, Benjamin Ringler. «Son lo bastante grandes como para poder utilizarlos en los estudios, pero lo suficientemente pequeños como para minimizar los recursos».

A estas reducidas dimensiones hay que añadir el hecho de que estos tumores son inteligentes. Los investigadores pueden personalizarlos para simular entornos tumorales específicos y obtener así información concreta sobre el comportamiento de cada tipo de cáncer. «La posibilidad de personalizar el tumor permite a los científicos obtener información detallada y precisa sobre el comportamiento del cáncer a nivel microscópico», explica Ringler. Esta capacidad de adaptación mejora el potencial predictivo de las pruebas en fases tempranas y reduce el despilfarro que supondría invertir en medicamentos que de otro modo terminarían fracasando en los ensayos clínicos.

«Dado que el entorno de las pruebas es capaz de [imitar con más facilidad el cuerpo humano](https://www.voxelmatters.com/scientists-3d-print-functional-human-islets-to-treat-type-1-diabetes/), los investigadores pueden evaluar y comprender mejor si el fármaco funciona o no antes de llegar a la fase de ensayos clínicos», añade Ringler. Hay que tener en cuenta que el coste de desarrollo de cada fármaco suele rondar entre los 1000 y los 2000 millones de dólares, por lo que alcanzar este grado de precisión no es una mera cuestión científica, sino una necesidad financiera.

TissueTinker está trabajando para expandir su tecnología con la ayuda del Fondo para la Innovación McGill. «El MIF nos ha prestado en todo momento el apoyo que necesitábamos, nos ha proporcionado asesoramiento especializado y nos ha ayudado a evaluar de manera crítica no solo nuestro próximo paso, sino todos los que tendremos que dar en el futuro», afirma Ringler. Junto con las también cofundadoras Madison Santos e Isabelle Dummer —expertas en ingeniería biomédica y terapia celular—, el equipo planea ampliar su biblioteca de modelos tumorales y, con el tiempo, desarrollar un sistema de concesión de licencias para utilizar la plataforma.

«No se trata únicamente de resolver un problema, sino de replantearnos la forma de abordar el desarrollo de los fármacos contra el cáncer», concluye Ringler.